Como para la mayoría, en este 2011 yo tuve un poquito de todo. De lo bueno, de lo malo, de lo perfecto, de lo peor. Felizmente para ustedes, no pienso hacer un recuento de cada situación, si no simplemente decir que mi balance siempre va a ser positivo. No porque necesariamente me hayan pasado más cosas buenas que malas (aunque este año en particular, sí fue así), si no porque mi memoria es bastante selectiva, y a mi memoria siempre llega, veloz, todo lo que me hizo sonreír.
Si hay algo que rescato de este año, son los amigos que perdí. No porque me haga feliz perder amigos, sino porque ese hecho me hizo tomar conciencia real del papel fugaz que tienen la mayoría de personas en nuestras vidas, incluso las mejores personas, que no por irse de nuestro lado pierden un ápice de ese valor. No lo escribo como reproche, si no todo lo contrario: el saberlo me hace valorar infinitamente más a las personas que aún no pierdo. Tan pocas cuantitativamente hablando; tantas cualitativamente.
Por eso, mi primer saludo va para las únicas personas que probablemente tendrán una relación conmigo "hasta que la muerte nos separe": mi familia. Con ustedes no hay plazo ni condición. No importa si peleamos a diario, si revelamos todos nuestros defectos en su máxima expresión. No importa si este año ha sido el más difícil para nosotros, si algunos lazos parecen haberse quebrado. Solo importa que nos amamos, sin mayor razón que esa. Lo mejor para ustedes este 2012, lo mejor para nuestro hogar.
Luego, quiero saludar a los pocos tantos que llevan ya un récord de presencia nada desdeñable. Dos décadas de conocernos, demasiadas anécdotas en la carrera. Con altos y bajos, alejamientos y acercamientos, pero siempre volviendo a lo que fuimos. Para ustedes mi eterna gratitud por su permanente presencia, por todo lo que me han enseñado en tantos años. Y todo mi amor. Si mañana no volviera a verlos, igual seguirían siendo "los amigos del cole", los de siempre.
Un saludo también a mis amigas comunicadoras (en las que incluyo a otra desertora como yo que terminó siendo profesora de educación inicial. Como no, si llevas un ángel dentro). Es a ustedes a quienes me refiero cuando pienso en "mis amigas de la universidad". Las que se amanecieron conmigo, las que presenciaron mi cambio de carrera, las que no permiten que pierda la conexión con ese mundo que aún amo. Las que hicieron conmigo los campamentos en el jardín. Prometo que en el 2012 tendremos muchos días de piscina, lonchecitos, tertulias largas.
Mis amigos "abogados" no son muchos y solo uno de ellos es de la UPC. Nos conocemos hace pocos años, pero los quiero mucho más que eso. Uno de ellos se fue a buenos aires a seguir su camino (o a encontrarlo). Otro lo encuentra cada día leyendo filosofía. Un tercero se convenció de que odia el derecho. Con ustedes he vivido algunos de los momentos más maravillosos de los últimos años y me han enriquecido infinitamente en nuestras larga conversaciones para el recuerdo. Y así seguirá siendo este 2012.
En Madrid conocí 3 buenos amigos, de esos "que duran". La convivencia fue fácil gracias a ustedes. Volver a Lima se hizo algo difícil, también gracias a ustedes. Reímos, lloramos, extrañamos y disfrutamos juntos. Maduramos. Gracias por tanta buena voluntad para entendernos. Por ser esa familia temporal que todos necesitamos cuando estamos lejos de casa. Este 2012, propongo que viajemos juntos, a cualquier parte.
En Madrid conocí 3 buenos amigos, de esos "que duran". La convivencia fue fácil gracias a ustedes. Volver a Lima se hizo algo difícil, también gracias a ustedes. Reímos, lloramos, extrañamos y disfrutamos juntos. Maduramos. Gracias por tanta buena voluntad para entendernos. Por ser esa familia temporal que todos necesitamos cuando estamos lejos de casa. Este 2012, propongo que viajemos juntos, a cualquier parte.
Y me quedan cortas las palabras para agradecer por los amigos que me regaló este 2011. Jugando Vóley, en mi nuevo trabajo, en los hermanos de mi novio, en la novia de mi hermano (tu no eres de este año, pero no iba a hacerte un párrafo aparte jajaja). Gracias por recordarme que siempre hay espacio para nuevas personas, que el corazón siempre puede hacerse más grande. Gracias por haber empezado a ser parte de mi vida.
Y por último, aunque no por eso menos importante, gracias a mi novio por haber aparecido así, sin mayor aviso, para llenarme de aún mayor felicidad. Sabemos que no ha sido fácil, y quizás justo por eso hoy nos valoramos de esta forma. Compartir mis días contigo no tiene precio mi amor. Lo mejor para ti, lo mejor para nosotros este 2012.
Feliz Año Nuevo.
Feliz Año Nuevo.