viernes, 25 de diciembre de 2015

Epístola

Acabamos de volver de casa del tío Pepe. Estoy muy un poquito mareada y no dejo de pensar en ti.

Tuvimos una navidad muy alegre. Eliza y Rafi han crecido tanto...me llena de vida verlos tan felices y ocurrentes, cantando y bailando y jugando sin parar. Ahora entiendo - más claramente que nunca - que la navidad es de los niños y de sus ilusiones y de sus alegrías y de su forma tan perfecta de ver la vida. Definitivamente, siento que ha sido una de las navidades más felices, aunque me duela en el alma que no estés tu.

También fue mi primera navidad junto a Armando, mi esposo. Nunca pudiste conocerlo  en persona y, sin embargo, puedo proyectar cada segundo de sus eventuales encuentros. Él se parece a ti en muchos aspectos. Es serio y formal, es íntegro y noble, es un hombre de familia. Mi tío Pepe lo ha conocido poco a poco y se que está de acuerdo conmigo pues hoy hablamos de ti. Se que partiendo de la desconfianza finalmente hubieras sabido que Armando era el hombre perfecto para mi y que en su corazón yo y nuestra familia serían lo mas valioso hasta el último día de su vida. como lo éramos para ti. Se que lo hubieras incluso querido.

Te cuento que el viernes pasado me avisaron del Consulado de España en Lima que al fin salieron nuestros papeles. Al fin podré irme junto a mi marido y esta vida de andar de lejos se habrá terminado.Al fin podremos construir nuestra nueva familia y proyectar en ella todo lo que durante tantos años tu proyectaste en mi. Y estoy feliz. Nada me hace mayor ilusión que estar a su lado y poder disfrutar de nuestra vida juntos.

Y sin embargo, también es un poquito duro partir. Porque me gusta demasiado mi vida acá, pero sobretodo porque los cambios siempre asustan. Porque partir siempre te deja un nudo en la garganta y despedirse de las personas amadas siempre estrujan el corazón. Uno siempre quiere la vida fácil y la vida fácil no sería otra que que tener a mi esposo, padres, hermanos,amigos y rutina en un mismo lugar. Pero no es mi realidad.

No es mi realidad no solo porque mi esposo es extranjero, sino porque tampoco te tengo a ti.

Y sin importar en qué lugar del mundo esté, ya nunca más te tendré a ti.

Han pasado mas de dos años desde que te fuiste e irónicamente han sido dos años en que mi vida ha experimentado los cambios mas maravillosos y positivos. No los he podido compartir contigo, y sin embargo, nadie puede quitarme de la cabeza la idea de que tu eres responsable de cada uno de esos cambios perfectos. Tu que siempre quisiste cuidarme, me diste la fuerza y la garra para descubrirte en todo lo que vivo y sueño y valorar la dicha de todo lo bueno.

Papito, hoy no estás conmigo y ya no te he tenido hace demasiados meses. Pero hoy estoy casada con el hombre más noble sobre la faz de la tierra y eso, no es casualidad. Hoy no hemos brindado a las 12 ni hemos bailado las canciones de moda, pero me has hablado a tu manera y me has dado la fuerza para superar tu ausencia. Hoy celebro la vida y aunque no estés físicamente, se que la celebras conmigo.

Feliz navidad dad.





viernes, 4 de diciembre de 2015

El Trifle y el destino




Hoy vi a un par de amigas y hablamos de un postre llamado Trifle. Hablar de ese postre me llevó a entrar a mi fb a buscar entre mis fotos aquella en que aparecía el Trifle que yo hice. No se por qué quería verla. Supongo que simplemente para recordar. Y como la buscaba de adelante hacia atrás (empezando aproximadamente en julio 2014 porque sabía que la foto era de cuando estaba en España), inevitablemente recorrí foto a foto lo que fue ese tiempo lejos de Lima.

Como muchos recordarán, esos meses no fueron "normales". Sobretodo al inicio. Irme a Madrid 3 semanas después de que falleció mi papá fue una de las decisiones más difíciles que tuve que tomar en mi vida. Estuve asiiiii (deditos muuuy juntitos) de no irme. Estuve asiiiiiii de rechazar la beca y quedarme en casa, a pesar de ya haber dejado mi trabajo, a pesar de ya tener todo confirmado, a pesar de la inmensa ilusión que me hacía - hasta el día anterior al terrible suceso - la idea de vivir esa experiencia. 

Si hoy me lo preguntan, aún no estoy segura de cual fue la razón determinante que me llevó a tomar la decisión definitiva. Creo que ni siquiera hubo una razón. Simplemente fue "algo" que me repetía que ese era mi camino, que no lo deje, que no lo cambie. No voy a hablar aquí de lo que fue el proceso entero de llegada y adaptación a mi nueva vida en Madrid, pero sí puedo decir que las primeras semanas me arrepentí cada día de haberme ido.  Y anhelé enormemente el retorno a mi país. 

Pero siguiendo con la revisión de las fotos, llegué a una muy importante. Aquella en la que - siendo 16 de diciembre y habiendo transcurrido 3 meses desde la muerte de mi papi - aparecía yo con él. Y al lado le había yo escrito un párrafo tan profundo, tan salido del corazón, que aún hoy, casi 2 años después, me remueve todo leerlo. Y bajé a ver los comentarios de aquellas personas que se tomaron unos segundos para escribirme, y encontré a mis amigos de siempre y a mis nuevos amigos de Crusa y recordé como esa soledad que sentí al inicio se fue llenando tan fácilmente cuando nuevas personas me abrieron su corazón. Y ya no volví a arrepentirme de haberme ido. 

Porque a donde quería llegar con todo esto es que viendo las fotos de facebook pude recordar en cada imagen todo ese proceso que viví, esa evolución en mis emociones, en mi soledad y en mis miedos, y el papel determinante que jugaron todas las personas que tuve la dicha de conocer durante ese viaje: mis grandes amigos, y mi amado esposo.

Ese esposo que me lleva a mi análisis final, ese al que quería llegar desde el inicio de este post: todo sucede por algo. Quienes me conocen saben que soy muy escéptica, que nunca he creído en el destino ni que haya algo escrito. Mi respuesta a todo siempre fue: COINCIDENCIA. 

Pero ese mismo "algo" hoy me obliga a cambiar radicalmente esa perspectiva. Hoy aún no se por qué me fui; menos si fue por las razones correctas. Pero ahora se que tenía que irme para que mi vida siguiera el destino que finalmente sobrevino: encontrar a la persona con la que voy a compartir mi vida. ¡Nada menos, miren ustedes!

Y si ya antes de conocerlo sentía que irme había valido 100% la pena - pues hoy aún no me imagino lo lamentable que hubiera sido haberme perdido todas las experiencias que viví y todos los amigos que conocí - hoy 5 de diciembre solo puedo repetirme que fue la mejor decisión de mi vida. 

No se que sigue ahora.  Pero mirando esas fotos, y luego muchas más, de mucho más atrás (sí, llegué hasta el 2011 creo!) me queda claro que cada día puede cambiar totalmente nuestro destino, así sea por la sonrisa de una persona que te recuerda que al final, todo se va a acomodar y va a volver a estar bien.