Estoy emocionada y a la vez temerosa con lo que se viene.
No es la primera vez que me voy y, sin embargo, esta vez es diferente. Me rio cuando mis amigos/familiares bromean diciéndome que ya no volveré, que me enamoraré de alguien allá, que conseguiré un super trabajo, que no querré regresar a Lima. Y sin dar muchas explicaciones mayores, me limito a responderles que tengo que regresar porque las condiciones de la beca que me otorgaron para estudiar la maestría así lo exige. Porque firmé un contrato. Porque, al menos, por los 9 meses posteriores a la finalización de mi maestría, tengo que vivir en Lima.
Sin embargo, esa no es ni remotamente la razón principal por la que sé que sí voy a volver. Que no está allá mi futuro. Siempre he tenido claro que no se puede escupir al cielo, pero quizás después de aclarar mis razones, me vayan entendiendo.
Primero, yo ya he vivido en Madrid y he conocido media europa con una mochila en la espalda. Ya me fui a vivir la vida loca antes, ya me asombré de ese estilo de vida europeo tan libre, de esas ciudades hermosas, de ese mundo bohemio, moderno, ordenado. Fascinante. Ya conocí a chicos guapísimos, encantadores. De todos los tipos y colores. De todos los países, idiomas, profesiones. Ya me dediqué a tener citas inter diarias y ya entendí que eso no me llena. Ya tengo mil y una anécodtas y aventuras que disfruté profundamente a los 22 años. Ya tuve la oportunidad de obnubilarme, de quedar hipnotizada por un mundo distinto y pensar que sería más feliz viviendo allá, que no quería volver a lima, que elegía esa libertad y progreso.
Pero no lo hice.
Volví esa vez y volví feliz. Llena de recuerdos y, sin embargo, llena de alegría por volver.
Segundo, esta vez me voy a estudiar en serio. La primera vez fue juerga, viajes, comida, bebida y algo, muy poquito, de estudios. Esta vez me voy a construir una base más sólida para mi futuro. Esta vez, que ya no tengo esa ansiedad por vivir algo "nuevo", por lanzarme a una "aventura", debido a que ya vivi todo eso, me estoy yendo a aprovechar una oportunidad de esas que se dan solo una vez en la vida. Si tengo la oportunidad de volver con un master en europa, y encima como ex becaria de una fundación del prestigio de la Fundación Carolian, definitivamente mi expectativa de retorno es un gran trabajo, en una gran institución global, que me de la estabilidad, tranquilidad y satisfacción para seguir avanzando en todo aspecto de mi vida.
Tercero, me voy enamorada. Y ese aspecto no puede menospreciarse. Porque estar enamorada , sin ninguna duda, es una variable fundamental en todo esto que se viene. Y hace que también sepa que quiero volver a Lima y estar con él. Seguir con él, con nadie más. Por eso también, aunque me voy feliz por la oportunidad que tengo delante, me voy también triste porque sé lo que dejo. Y si bien sé que la relación con mi familia y amigos será exactamente la misma a mi regreso, nunca se sabe a ciencia cierta en el caso de las relaciones de pareja. Porque el amor de familia es incondicional. Porque no necesita tanto esfuerzo y dedicación, justamente por esa incondicionalidad. El amor de pareja, en cambio, necesita cuidado, alimento, cercanía, contacto. Y llevarlo a la distancia nunca es facil. No es tanto tiempo, sí. Mi relación hoy, después de una tormenta, está bien, bonita, estable. Pero temo. Temo mucho perder algo que quiero y valoro tanto. Y sin embargo, se también que quizás es algo necesario para descubrir, ambos, si podemos manejar juntos situaciones difíciles y no solo el día a día.
Finalmente, sé que volveré porque me gusta vivir aquí. Porque mi vida aquí no es ni remotamente perfecta, pero la disfruto cada día. Y porque sé que a mi regreso, de una u otra forma, sin ninguna duda, mi vida en Lima será aún mejor que la que dejo hoy. Lo firmo y lo confirmo.