jueves, 13 de septiembre de 2012

Vaivenes




Te acercas y alejas. Intentas con entusiasmo. No te conformas. Te boto, te insulto, te vas. Te busco, como si nada. Regresas, pero distante. Te acercas más y se te escapan esas cursilerías que me asustan. Te sorprenden mis respuestas, mi frialdad. Quieres ver detrás de esa dureza, algo que no hay. Te aferras a algo que no existe. No me crees cuando te digo que no hay más. Soy lo que ves. Lo aceptas o te vas.

Decides irte otra vez. Ok, todo bien. Crees que te llamaré. No lo hago, aunque quisiera. Porque sí pues, me gustas. Pero no más que eso. Me gustas a pesar de que podría hacer una lista interminable de tus defectos. Y eso que apenas te conozco. Pero ya todos mis sentidos se pusieron en alerta. Te encasillaron en ese modelo de persona que ya se que no me agrada, que no me hará bien. El problema es que sí me agradas. Que ahorita me haces bien.

No entiendo que buscas y tampoco pregunto. Lo que yo busco no requiere demasiadas respuestas. Así que solo observo. Observo y aprendo de tus movimientos. De tus rarezas. De esa extraña forma tuya de siempre volver, aunque nunca hayas estado realmente cerca. De esa patética forma de acercarte tanto y luego huir. Y luego pegarte demasiado, asustarme, y volverte a ir, tras mis ofensas instintivas.

No se que buscas y tampoco estoy segura que espero yo. No mucho en realidad. No lo suficiente como para arriesgar mi tranquilidad preguntando. No me interesa saber razones. Ahora, hoy, solo quiero pasarla bien. Si tú lo entendieras así, sería muy sencillo. Pero en tu cabeza todo funciona distinto. No entiendes de los tiempos y espacios que requiere avanzar. De lo difícil que es volver a empezar. Crees que se trata de cerrar los ojos y seguir andando. Pero no. No para mí. Yo necesito tener los ojos bien abiertos nuevamente. Yo necesito respetar mis tiempos.

Vuelve. Claro que te quiero cerca, pero no tan cerca. Claro que quiero que me acompañes, pero no me invadas. Claro que quiero que regreses, pero también, que en un tiempo, vuelvas a irte. Para extrañarte. Para escribirte otro post en el que te pida que regreses.